jueves, 28 de octubre de 2010

El Polo está que arde y se va a derretir


Mientras se enreda y oscurece cada día más y más el escándalo por las denuncias del ex candidato presidencial del Polo Democrático Alternativo (PDA), Gustavo Petro, en contra de su copartidario Samuel Moreno Rojas, alcalde del Distrito Capital, por el presunto "carrusel de las contrataciones", aparece la claridad que permitirá desenmascarar ese partido.

Sí, ahora hay suficiente luz para que el país entero pueda ver quiénes son realmente los que conforman el Polo, el partido de los principios socialdemócratas, el que ha dicho ser el único capaz de modificar las estructuras sociales para que sus ciudadanos puedan vivir por fin dignamente.

Ese dizque partido de oposición, el de los autoproclamados paladines de la honestidad, los calificados para fiscalizar los gobiernos de turno. El Polo Democrático Alternativo, única opción de poder con autoridad moral, "... última y única esperanza de equidad social para conseguir una mejor calidad de vida para el total de la población".

Como nunca antes, queda también en evidencia la razón de sus constantes peleas, el porqué han vivido siempre como perros y gatos.

Ellos no conformaron nunca un partido político de izquierda con una doctrina de unidad, ni implementaron normas que respetaran las diferentes corrientes políticas de donde provenía cada quien, con el fin de que nadie pudiera imponer su magisterio ideológico sobre el colectivo.

Salta a la vista que el Polo Democrático no ha sido más que un experimento político que aglutinó ex guerrilleros del M19, anapistas, comunistas, liberales de extrema izquierda, ex militantes del Moir, etc., con fines meramente electorales y en el que cada quien tira para su lado, buscando intereses personales, las mieles del poder. Un movimiento en el que todos los monaguillos quieren ser papas, sin respetar la fila, claro está. De ese crisol, definitivamente, jamás podrá salir una izquierda alternativa consistente.

Este bochornoso episodio de corrupción que parece haber estado presente en muchos contratos de los diferentes sectores, que involucra además del Alcalde, concejales y senadores de ese grupo, acabaría con el mito de que ellos, nacidos del pueblo para trabajar por el pueblo, son los únicos capaces de manejar con pulcritud la cosa pública.

Por el contrario, dejaría al descubierto cómo ellos también son artistas en la práctica de los repugnantes vicios políticos: clientelismo, pagos de coimas, nepotismo, etc.

Igualmente, mostraría que como administradores perdieron el año. No es sino ver la caótica situación en que se encuentra Bogotá, una ciudad que está desbaratada, llena de obras inconclusas, con gravísimos problemas de movilidad, de seguridad, etc.

Dos períodos consecutivos en poder de administraciones del Polo y el retroceso de la ciudad es más que notorio.

Asimismo, la postura asumida por sus directivas frente a las gravísimas acusaciones desdice mucho de la seriedad de ese colectivo.

Eso de eludir los asuntos de fondo y echar mano del manido cuento de que todo se debe a una macabra conspiración urdida por la extrema derecha (léase uribismo), no tiene presentación y menos aún, cuando hay indicios inocultables que, sin duda, acabarán en acciones penales.

Definitivamente, el Polo está que arde y se va a derretir.

Por: Cristina De Toro R.


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